martes, 30 de octubre de 2018

El sillón

Ocaso cercano, y el mate en el medio.
Juego con mis dedos sobre el termo, y vos me mirás.
¿Y si en realidad tengo ganas?
¿Y si en realidad tengo ganas de recorrer tu cara con mi pulso errático?
¿Si en realidad tengo ganas de ver como la luz decolora tu pelo amasijado por mi ansiedad?
¿Si en realidad quiero escuchar como la tela se desprende de tu piel con ese suave murmullo?
¿Si de verdad quiero ver que tus medias van a parar al suelo?
Cálido, inquieto, la piel comunica su experiencia,
ardiente, humeante,
el aire se pesa a la derecha de mis fantasías.
La tela del sofá se derrite conmigo, y la luz invade las cortinas desde afuera.
 Y estirás la mano, y me preguntás si te doy otro mate, y yo te digo que sí, sin saber bien qué está pasando.
Te vas,
te vas a fumar afuera,
me quedo,
me dejás,
en un páramo iluminado por la bombita del comedor, y la luna afuera aspirando el humo de tu cigarro.
Insólita, incrédula, expectante, con la realidad ardiéndome en la frente.
Vos allá, y yo acá, en el sillón.

-Luana Barboza.

Es un caramelo

Ansias de corazón enardecido,
flamean de rabia ante la impotencia de las poderosas voces que subyugan la justicia,
que tapan el sol con sus garras,
que destrozan tímpanos gustosamente,
que hunden corazones nobles en la miseria,
que llevan en su esencia la miseria de lo humano, de lo placentero, de lo fácil, del querer hacer mal,
que tienen cara, hijos, y futuro,
que no sabré si te dejarán tenerlo, si te dejarán vivir, si te librarás del injustoverdadero dolor,
que no se si alguna vez el perdón tendrá cabida, si el dolor de la miseria ajena te dejará dormir, si las pesadillas ya no te acompañarán de noche,
que espero con toda la materia vista y no vista que tendrás revancha.

-Luana Barboza.

domingo, 24 de mayo de 2015

La última vez…
-Llegaste temprano hoy, ¿sucedió algo?
-Hola Jean… está todo bien, solo que nos dejaron salir antes porque el sargento tiene a su esposa a punto de dar a luz, entonces como no había nada para hacer nos fuimos.
-Te ves cansado… déjame prepararte un baño…
-Bien, gracias…
Mientras el pequeño castaño realizaba su propuesta, el pecoso miraba con preocupación el sobre dentro de un bolsillo de la chaqueta verde militar, faltaba poco, tan poco… menos de una  semana y su vida podía ser tan distinta, un adiós y hasta pronto no sería suficiente, y no podía negarse tampoco, era necesario el sacrificio…
-Ya está listo cariño, ¡puedes pasar! 
Antes de pasar al baño el pecoso estampó un sonoro beso en la boca de su pequeño, a lo cual este respondió efusivo. Ya en el baño se quitó la ropa pero tuvo especial cuidado con el sobre de papel dentro del bolsillo, lo escondió debajo de unas organizadoras en el closet del baño, asegurándose de que no quedaran a la vista de nadie. Más tranquilo, procedió a bañarse.
El agua tibia aflojaba sus preocupaciones, sus miedos, lo sumía en un profundo y somnífero nido de seda que lo hundía poco a poco, haciéndole ver hacia el pasado que guardaría siempre y el presente que no deseaba dejar ir, sumándose al futuro que con pocas esperanzas no veía venir. Voces sonaban en el interior de su cabeza, llamándolo por su nombre, luego una mano que lo sacudía con suavidad. Ante este tacto Marco supo que debía abrir los ojos, pues el frío de esa mano lo trajo otra vez a la realidad como jalándolo con hilos invisibles.
-Te dormiste en la bañera… ¿estás bien? Los ojos del castaño reflejaban preocupación.
-Ah Jean… si, estoy bien, solo estaba algo cansado J
- Bien… ¿vas a cenar?
- Si, en seguida voy.
-Te espero en la sala…
Jean se fue del baño y Marco se sintió culpable, alguna manera de decírselo debía encontrar, no podía mentirle, menos a él, que lo había acompañado desde que había tomado la decisión más difícil de su vida, acto del que ahora no estaba seguro si se arrepentiría, convertirse en militar.
Marco, se puso a recordar… hace 5 años atrás, el chico que lo había insultado de pies a cabeza por haber chocado su auto, jamás imaginó que llevaría una vida junto a él … una lágrima de impotencia se cayó de un claro de sus ojos marrones, cayendo como su vida en un campo de batalla.
                             ◄☼►
Marco se decidió, a que estos últimos días fueran de memorias inolvidables, que su presencia quedara a través de la muerte, ya que sentía que esta lo citaba con inevitable temor  L. ..
Salió de la tina y se envolvió en una toalla, caminó hasta su habitación y sacó unas mudas ligeras de unos cajones. Fue hasta la sala y todo ese valor que había logrado juntar se desvaneció de la nada, Jean yacía tirado en el suelo.
                                 򇨣♣
Luego de unos días los médicos dijeron que su enfermedad estaba avanzando, que pronto habría que iniciar tratamiento si se quería agarrar a tiempo su vida, que con solo iniciar los trámites… dinero.
Marco lloró de la angustia cuando estuvo solo, esa era su prioridad, conseguir el dinero para los tratamientos de Jean, la tuberculosis lo estaba consumiendo de a poco y el era lo que más amaba en el mundo… sintió un miedo tremendo. Luego de que Jean abrió los ojos marco pasó a sentarse a su lado. Era hora de que sacase lo que llevaba encima…
-Marco… pasó otra vez… me siento cada vez peor… tengo miedo Marco…
-Tranquilo Jean, estarás bien… ¡lo prometo, te recuperarás!
- Marco… vi el sobre… ¿porqué no me lo dijiste cuando llegaste? Estaba… (Jean respiró cansado)… buscando los medicamentos cuando lo vi, lo leí mientras dormías tonto… No quisiera que te vayas… (Jean sollozó)
- Tengo que hacerlo. No tenemos otra alternativa, no quiero verte morir Jean, no lo soportaría, prefiero hacerlo por amor a alguien que perder a la persona que más amo en el mundo por mi miedo a morir, vales más para mi que mi propia vida... Jean…
Jean bajó la cabeza. Resignado. Marco sintió su dolor como propio.
                                   ↓↓☼
Los días pasaron y la despedida estaba cerca, Jean estaba un poco más repuesto que los últimos días luego de la recaída, aunque el dolor de la partida de Marco lo consumía más que el dolor de su enfermedad, ¿si no volvía a verlo? ¿Qué sería de él?  ¿La vida que construyeron quedaría en la nada? No quería volver a pasar por eso, ya bastante había perdido soportando eso… Se dijo que quizás habría una segunda vez, y no quería aceptarlo… Marco era su luz, su alivio, su razón de vivir, sin él ya se habría rendido hace mucho… cada roce, cada caricia, cada abrazo y cada beso, cada noche compartida juntos de muchas maneras traía descanso al corazón del pobre Jean, quien ya venía soportando mucho con pocos años L La enfermedad fue el detonador, cuando mas fueron uno y se olvidaron de ser dos.
Esa mañana Jean se despertó con la sombra de un recuerdo al lado en su cama, Marco no estaba allí, vio el portarretratos con la última foto que se habían tomado juntos antes de que partiera hace un par de años a otro país… fue un soldado honorable. Jean se pasó la mano por la cara tratando de ahuyentar las lágrimas que lo quemaban desde adentro, como aquel dolor que un día arruinó su vida, alejándolo de lo que más amaba. Ese sueño había sido tan real… que Jean pensó que su realidad podría ser tan solo un mal sueño, y fue feliz por un instante, que no olvidaría nunca. 



♥FIN♥

lunes, 6 de abril de 2015



El mundo gira y tú te quedas en el mismo lugar, añorando lo que no fue, llorando lo que pudo ser. Te duermes. La música suena en tus oídos. ¿Qué hacer? No puedes restar vueltas al reloj. Te sumes en el recuerdo, el vacío o lo que es igual en la indecisión, la indiferencia.  De repente, al cerrar los ojos en ese espacio negro sin salida al corazón, ves una luz en lo que no es el final del túnel, es la esperanza la que te está llamando, con un leve susurro… y una voz tan áspera que no tienes ganas de escuchar. Esta voz insiste hasta volverse suplicante, un susurro cada vez más íntimo, indicando que estás en el fondo…  Acuarelas a grises se cruzan en frente de tus ojos, y piensas que es el color más deprimente que hayas visto nunca, tan deprimente que te dan ganas de pintarte la cara de gris para entonar un poco más con el negro y el blanco en el que estás. Recuerdas… ¿como era tu vida antes? ¿Desde cuando estás así? No, no lo recuerdas. Sonríes con desazón. Ah si… desde la 5ta novia que consideraste la indicada, esperanzado que podría cambiar tu vida, desde los proyectos que no pudiste concretar, y que te frustraron. Recuerdas o más bien invocas una imagen de hace tiempo, y la imaginas o materializas delante de ti, sabiendo que no es real. No recuerdas que la felicidad no depende de nadie más que tu, que solo tu decides o seguir luchando o quedarte en ese vacío que cada vez te tira más abajo, la vida romperá tu corazón 10 veces antes del domingo… La vida no es color de rosa, nada es fácil y nadie te dio nunca nada, y si tienes la suficiente estabilidad moral lo hiciste con tus manos y tu sudor, no ensuciaste las de alguien más, ya que es tu lucha… Abre tu cabeza, despeja y quita las telarañas de tu cerebro, de tu pensamiento, y ve, que por más difícil que sea la situación en la que estás, siempre habrá una luz que te impulse a seguir adelante. Así sea el tiempo, una persona especial, una bendición, una sonrisa que te alegre el día, siempre habrá algo que te de ganas de seguir luchando…